Argentina y el Gas Natural: ¿Integración Energética?

Argentina y el Gas Natural: ¿Integración Energética?

En estos tiempos en los que la sociedad en general se esmera en poner de moda algunos términos más sonoros para referirse a ciertos aspectos o procesos, han surgido también en nuestra industria algunos conceptos con los que nos referimos a ciertos temas, por ejemplo, la tan mentada Transición Energética, el Trilema o la Resiliencia del Sistema.

La reciente irrupción del gas natural argentino desde sus inconmensurables reservas de Vaca Muerta ha agregado a nuestro léxico gasista el término Transición Energética, que, si queremos definirla en términos más o menos académicos, no es más que un proceso de vínculos formales y coordinados entre dos países a fin de optimizar el uso de recursos mediante la interconexión de infraestructuras y la armonización de los mercados y sus normativas (resumiendo lo que dicen organizaciones como la CEPAL o la AIE).

Esta cuasi definición se basa en tres pilares fundamentales:

  • Infraestructura: las interconexiones físicas, como los varios gasoductos que existen entre Chile y Argentina.
  • Complementariedad de Recursos: Gas Natural de Vaca Muerta, la necesidad de dicho gas en nuestros sistemas y la recientemente mencionada alternativa de salida del gas argentino hacia el Pacífico aprovechando infraestructura portuaria existente en territorio chileno.
  • Regulación y Mercado: Protocolos de despacho no discriminatorio, arbitraje de precios y operación coordinada.

Entonces, en base a esta definición, ¿estamos integrados? Acá tengo la necesidad de pedir prestada la frase de mi amigo y colega Santiago Romero, que dejó sobre la mesa la frase del mes (o del año), que ya la he escuchado o leído en otros foros: “Argentina y Chile están interconectados, no integrados”.

Desde el punto de vista de la infraestructura (a ambos lados de la cordillera), debemos preguntarnos si esta es suficiente en cuanto a su dimensionamiento (capacidades de transporte y/o tratamiento) y disponibilidad para asegurar un flujo de gas que dé la seguridad de un suministro seguro y flexible. A lo largo de los últimos meses han ocurrido algunos eventos que, por cuestiones de mantenimiento o requerimientos regulatorios, han interrumpido de manera temporal el suministro de este recurso desde el vecino país, por lo que sin duda hay algo por hacer. Después podemos discutir quién debe hacerlo, o cuándo y dónde debe hacerse.

Desde el punto de vista de los recursos, estos sin duda están; Vaca Muerta es una realidad, tal vez solo haya que darle la seguridad jurídica que se necesita para pensar en acuerdos comerciales de largo plazo, sabiendo que las reglas del juego no van a ser cambiadas por determinadas contingencias que uno u otro país pueda tener.

Finalmente, están la regulación y los mercados, y acá es donde queda mucho por avanzar para dejar de tener una mera relación de proveedor y cliente: temas tributarios, normas y especificaciones de calidad, y una regulación acorde a este tipo de contratos.

Lo cierto es que, en el marco de la última reunión de los sectores de energía de Chile y Argentina promovida por el Ministerio de Energía de nuestro país, quedó en que los principales actores, tanto públicos como privados, están con toda la voluntad para trabajar y hacer los esfuerzos necesarios que nos lleven a un mayor grado de integración energética entre ambos países.

Mientras tanto, la interconexión ha permitido que el gas natural argentino se haya convertido ya en la base del suministro de este combustible a nuestro país, con la seguridad, respaldo y flexibilidad que aporta el GNL que llega a través de los terminales de Quintero y Mejillones.

Sin embargo, me planteo una pregunta, muy personal: ¿es realmente necesaria la tan ansiada integración? ¿O con la interconexión y un marco regulatorio acorde es suficiente para satisfacer las necesidades que tenemos?

De momento, esta interconexión se ha convertido en el vehículo que está restableciendo la confianza tan necesaria para poder seguir avanzando hacia un mayor grado de integración.

¿Se logrará? El tiempo lo dirá.