Chile ha dado pasos importantes en su evolución energética en los últimos años, con una participación cada vez mayor de energías renovables en nuestra matriz. Pero este avance nos plantea nuevos desafíos: no basta con incorporar más energía limpia. Debemos ser capaces de garantizar que el suministro de esta energía sea segura, confiable y esté disponible cuando el sistema y las personas la necesitan.
La creciente participación de la energía solar y eólica hace indispensable contar con tecnologías que aporten flexibilidad y respaldo al sistema. Por su naturaleza variable, necesitamos fuentes que puedan responder de manera oportuna cuando baja la generación renovable o aumenta la demanda.
Acá es donde el gas natural tiene un rol imprescindible y estratégico. Su capacidad de entregar energía gestionable y flexible permite complementar las fuentes renovables y contribuir a la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional. Esto no es una discusión sobre una competencia entre tecnologías. La evolución energética requiere justamente lo contrario: combinar distintas soluciones para avanzar hacia un sistema más limpio, pero también más seguro, resiliente y competitivo.
En Generadora Metropolitana estamos convencidos de que este desafío debe abordarse con acciones concretas. Un ejemplo es nuestra reciente adquisición de la Central Los Guindos, en la Región del Biobío, junto a la empresa Trafigura. Esta central cuenta con 273 MW de capacidad instalada y opera actualmente con diésel. Nuestro próximo paso es iniciar su reconversión para que pueda operar con gas natural argentino, permitiendo incorporar capacidad de generación con menores emisiones y fortalecer la seguridad del suministro eléctrico con un combustible de alta disponibilidad. El episodio de estrés que vivió el sistema eléctrico a fines de junio de este año demuestra precisamente la importancia de contar con este tipo de capacidad. De haber estado operando con gas natural, Los Guindos habría aportado mayor respaldo y disponibilidad al sistema en un momento crítico.
Hace tres años hicimos lo mismo con la Central Los Vientos, cuya conversión de diésel a gas natural permitió una operación más eficiente y sostenible, manteniendo su aporte a la seguridad energética de la Región Metropolitana. Esa experiencia nos mostró que es posible aprovechar infraestructura existente, mejorar su desempeño ambiental y, al mismo tiempo, mantener capacidad de generación necesaria para la seguridad energética de Chile.
Pero para que el gas natural pueda realmente cumplir este rol, no basta con tener centrales capaces de utilizarlo. Necesitamos también de una mayor integración entre el sistema eléctrico y el sistema gasífero, para liberar todo el potencial de un parque de generación confiable, flexible y competitivo. Chile dispone de infraestructura gasífera relevante y con distintas alternativas de suministro, incluyendo el gas natural licuado y las oportunidades de integración energética con Argentina. Para aprovechar estas necesitamos condiciones de mercado y regulatorias que permitan aprovechar mejor la infraestructura existente, facilitar las inversiones y contar con reglas claras que den certezas para el desarrollo de soluciones de largo plazo.
Por supuesto, el gas natural es parte de una solución más amplia, que también considera el desarrollo del almacenamiento, la expansión de la transmisión y la incorporación de nuevas tecnologías. El desafío que hoy tenemos como industria y como país es avanzar hacia un sistema que reconozca el aporte complementario de estas soluciones, sin perder de vista que la evolución energética debe ser sostenible tanto desde el punto de vista ambiental como operacional y económico.
Diego Hollweck
Gerente General de Generadora Metropolitana




