Un 2026 para evolucionar con seguridad y decisión

Un 2026 para evolucionar con seguridad y decisión

Ya instalados en 2026, es momento de mirar con perspectiva el camino recorrido y proyectar con claridad hacia dónde vamos. El 2025 fue un año de avances relevantes para nuestro gremio, en el que logramos instalar en la discusión pública un concepto que nos parece importante: la evolución energética.

Entendimos —y comunicamos— que el futuro no se construye desde trincheras, donde una tecnología o fuente energética busca eliminar a la otra pretendiendo ser una “bala de plata”. No se trata, entonces, de “moléculas versus electrones”, sino de avanzar con pragmatismo, integrando soluciones que permitan avanzar hacia una matriz más limpia, segura y asequible para el país. Para los hogares y para todo el aparato productivo.

Esta visión se tradujo en gestión concreta. Durante el año pasado lideramos la actualización de la Norma Chilena de Calidad del Gas Natural, una pieza regulatoria muy relevante para contar con estándares técnicos claros en nuestra industria. Reafirmamos también nuestro compromiso con la transparencia mediante nuestro Informe de Contribución a la Sostenibilidad, y respaldamos con evidencia —a través de un estudio encargado al DICTUC— la competitividad del gas natural como una opción eficiente para las personas, especialmente en materia de calefacción.

Fue, además, un año en que nuestra voz se escuchó con mayor fuerza. Duplicamos nuestra presencia en medios y abrimos canales de diálogo formal y directo con candidaturas presidenciales, anticipando la necesidad de políticas de Estado que den continuidad y visión estratégica, más allá de los ciclos políticos. Porque estamos seguros que la discusión energética así lo requiere.

Y con esa base sólida ya enfrentamos 2026, un año en que la seguridad energética vuelve al centro de las prioridades. Los desafíos son inmediatos: el crecimiento sostenido de la demanda eléctrica —impulsado por nuevos motores como los data centers y la inteligencia artificial— exige un respaldo firme, y hoy la infraestructura de gas natural es parte significativa de esa respuesta.

Pero la seguridad energética está lejos de ser nuestro único norte, porque existe una urgencia social y ambiental que Chile no puede seguir postergando: la descontaminación del aire especialmente en el sur del país. Sustituir la leña por gas natural sigue siendo una de las alternativas más costo-efectivas para mejorar la calidad del aire y, con ello, la salud y la calidad de vida de miles de familias. Lo mismo ocurre en el ámbito industrial, donde el reemplazo de combustibles líquidos pesados por gas natural —por ejemplo en zonas de gran actividad como el Gran Biobío— permite reducir emisiones locales, elevar eficiencia y avanzar en competitividad, aprovechando plenamente la energía que nuestra industria ya está en condiciones de disponibilizar.

Para avanzar con decisión, sin embargo, necesitamos lo más básico: reglas claras. Este 2026 debe ser el año en que se consoliden marcos regulatorios modernos que permitan destrabar inversiones, habilitar nueva infraestructura y reducir la incertidumbre que frena proyectos estratégicos.

En AGN estamos preparados para contribuir al éxito de Chile en materia energética. Con experiencia, evidencia técnica, sentido de urgencia y visión de largo plazo, seguiremos aportando a la evolución energética del país: con seguridad de suministro, costo-efectividad  y menores emisiones.

Carlos Cortés Simón
Presidente Ejecutivo
Asociación de Empresas de Gas Natural