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Las emisiones de contaminantes por parte del sector industrial y las generadoras de energía contribuyen en gran proporción a la contaminación ambiental. El uso del gas natural para impulsar calderas industriales y sus procesos, y para la generación de electricidad mejora significativamente las emisiones para estos dos sectores.
El gas natural es un combustible cada vez más utilizado en la generación de electricidad. Así como representa un combustible eficiente y competitivo en la generación de electricidad, el aumento del uso del gas natural permite además mejorar las emisiones contaminantes de la industria de la generación eléctrica.
Según la organización norteamericana Confianza Medioambiental Nacional (NET), en su publicación del año 2002 titulada "Limpiando la Polución Aérea de las Plantas de Energía de América", las plantas generadoras de energía en EE.UU. son responsables de un 67 por ciento de las emisiones de dióxido de azufre, 40 por ciento de emisiones del anhídrido carbónico, 25 por ciento de emisiones de óxido de nitrógeno y 34 por ciento de emisiones del mercurio. Las plantas de energía termoeléctricas (a carbón) son las que más contribuyen a estos tipos de emisiones. De hecho, sólo un 3 por ciento de las emisiones de dióxido de azufre, 5 por ciento de emisiones del anhídrido carbónico, 2 por ciento de emisiones de óxido de nitrógeno y un 1 por ciento de emisiones del mercurio vienen de las plantas de energía que no utilizan carbón en su proceso.
El gas natural hace más eficiente la generación eléctrica e impulsa las aplicaciones industriales, ofreciendo una variedad de beneficios medioambientales, tales como:
La combustión del gas natural usada en la generación de electricidad, calderas industriales y otras aplicaciones, emite niveles más bajos de óxidos de nitrógeno (NOx), dióxido de carbono (CO2); no emite partículas y virtualmente ningún dióxido de azufre (SO2) ni emisiones de mercurio. El gas natural puede usarse en lugar de o además de otros combustibles fósiles, incluso carbón y petróleo, los que emiten niveles significativamente más altos de estos contaminantes.
Reducción de Lodos. Las plantas generadoras y calderas industriales que usan limpiadores para reducir el dióxido de azufre, generan miles de toneladas de lodo contaminante. La combustión de gas natural emite niveles sumamente bajos de dióxido de azufre y elimina la necesidad de los limpiadores. Además, reduce los residuos de lodo asociados con las plantas generadoras y los procesos industriales.
Re-quemado. Este proceso involucra inyectar el gas natural en el carbón o en el petróleo dentro de las calderas. La adición de gas natural a la mezcla de combustible puede producir una reducción de emisiones de óxidos de nitrógeno de 50 a 70 por ciento, y una reducción de emisiones de dióxido de azufre de 20 a 25 por ciento.
La co-generación. La producción y uso del calor y electricidad aumentan la eficacia energética de sistemas de generación eléctrica y calderas industriales que requieren la combustión de menor cantidad de combustible y emiten menos contaminantes. El gas natural es la opción preferida para las nuevas aplicaciones de la co-generación.
La generación de ciclo combinado. La combinación de unidades de ciclo que generan electricidad y capturan energía calórica en forma de desecho, puede ser usada para generar más electricidad. Esto aumenta la eficacia de la energía, se usa menos combustible y así se producen menos emisiones. El gas natural usado en las unidades de generación de ciclo combinadas puede hacerlas 60 por ciento más eficaces, considerando que el carbón y las unidades de generación a petróleo son usualmente sólo 30 a 35 por ciento eficaces.
Celdas de combustible. La tecnología de celdas de combustible está en desarrollo para la generación de electricidad. En principio, una celda de combustible opera como una batería. Genera electricidad combinando hidrógeno y oxígeno electrónicamente sin ninguna combustión. A diferencia de las baterías, una celda de combustible no se agota, ni requiere recarga. Producirá energía en forma de electricidad y calor mientras se le provea de combustible. El único subproducto que genera es agua, 100% pura. Las celdas de combustible permiten promover una diversidad de energía y una transición hacia fuentes de energía renovables. Así, una variedad de combustibles pueden ser usados en éstas, tales como: hidrógeno, metano, etano y gas natural.
La generación de la electricidad por medio de estas baterías y el gas natural no produce emisiones, siendo una fuente de combustible rica en hidrógeno. Aunque todavía en desarrollo, el uso masivo de células de combustible o baterías podría significar en el futuro reducir las emisiones asociadas a la generación de electricidad.
Conclusión
Esencialmente, la generación de electricidad y las aplicaciones industriales que requieren energía, particularmente para calentar, usan la combustión de combustibles fósiles para generar esa energía. Debido a su naturaleza limpia, el uso del gas natural dondequiera que fuere posible, o junto con otros combustibles fósiles o en lugar de ellos, puede ayudar a reducir la emisión de contaminantes dañinos.
El gas natural es el más limpio de los combustibles fósiles, y así sus muchas aplicaciones pueden servir para disminuir la polución dañina en todos los sectores, particularmente cuando se usa junto con, o reemplazando otros combustibles fósiles.




