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Problemas ambientales y calidad del aire

El smog y la mala calidad del aire son problemas ambientales que afectan particularmente a los habitantes de grandes capitales y ciudades del mundo. El smog, principal componente de los niveles de ozono, está formado por reacciones químicas de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y componentes orgánicos volátiles que se calientan por la luz del sol.

El smog, que es el componente primario del llamado "ozono de bajo nivel", puede contribuir a aumentar los problemas respiratorios de las personas, desde un malestar temporal hasta un daño pulmonar grave e irreparable. Los contaminantes que contribuyen a la formación de smog vienen de una variedad de fuentes: de las emisiones de vehículos, emisiones de chimeneas, pinturas y solventes.

 

El uso del gas natural no contribuye significativamente a la formación del smog. Como el gas natural emite bajos niveles de óxidos de nitrógeno y no arroja partículas significativas, puede usarse para ayudar al combate de la formación del smog en las áreas con mala calidad del aire. Las fuentes principales de óxidos de nitrógeno son las plantas generadoras de electricidad, el parque automotriz y las plantas industriales.

 

El aumento del uso del gas natural en el sector de la generación eléctrica, un aumento de vehículos a gas natural, o el aumento del uso del gas natural industrial, puede combatir la polución, sobre todo en centros urbanos donde ello es más necesario.

 

Particularmente en el verano, cuando la demanda de gas natural es más baja, las plantas industriales y generadoras eléctricos podrían usar el gas natural para funcionar en lugar de utilizar otros combustibles fósiles más contaminantes. Esto reduciría eficazmente las emisiones que causan los compuestos químicos del resto de los combustibles, facilitando la posibilidad de acceder a un aire más saludable alrededor de los centros urbanos.

 

Por ejemplo, en 1995 un estudio realizado por la Coalición de Gas para las Soluciones del Medio Ambiente -entidad de origen estadounidense-, concluyó que en el noroeste de ese país, se podría reducir entre 50 a 70 por ciento de emisiones a través de una conversión de los generadores eléctricos y las instalaciones industriales a gas natural.


Las emisiones de partículas también causan la degradación de la calidad del aire. Estas partículas pueden incluir hollín, ceniza, metales, y otras partículas aerotransportadas. Un estudio realizado por la Unión de Científicos Interesados en 1998, titulado 'los Automóviles y Camiones y la Polución del aire', demostró que el riesgo de muerte prematura para los residentes en las áreas alto nivel de partículas aerotransportadas era 26 por ciento mayor que para aquéllos en las áreas con niveles más bajos de partículas.

El gas natural no emite virtualmente ninguna partícula en la atmósfera, de hecho, las emisiones de partículas de la combustión de gas natural son 90 por ciento más bajas que de la combustión de petróleo y 99 por ciento más bajas que las de carbón. Por tanto, el aumento del uso del gas natural en lugar de otros hidrocarburos más sucios puede ayudar a reducir las emisiones de partículas.

 

La lluvia ácida es otro problema ambiental que perjudica las cosechas, los bosques y la fauna y causa enfermedades respiratorias a los seres humanos. La lluvia ácida se forma cuando el dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno reaccionan con el vapor de agua y otros químicos en la presencia de la luz solar formando diversos compuestos ácidos en el aire.

 

El principal emisor de los contaminantes que provocan lluvia ácida, dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno, está constituido por las plantas generadoras de electricidad que queman carbón. Dado que la combustión de gas natural no emite virtualmente nada de dióxido de azufre y 80 por ciento menos de óxidos de nitrógeno que la combustión de carbón, el incremento del uso de gas natural podría minimizar las emisiones de lluvia ácida.