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Mantenga la instalación de gas natural en correctas condiciones, con una buena ventilación, y haga un uso correcto de los artefactos.
Así, evitará el riesgo que representa el monóxido de carbono, una sustancia altamente tóxica y difícil de advertir porque no tiene olor, sabor ni color.
Recuerde que el monóxido de carbono se produce por la combustión incompleta en los artefactos, que tiene su origen en una falta de mantención e insuficiente renovación de aire en los recintos.

Realice las instalaciones de gas y conexión de artefactos a través de instaladores autorizados por la SEC. Haga revisar dichas instalaciones, periódicamente, por un instalador autorizado.

Instale únicamente artefactos que estén aprobados por un laboratorio de certificación autorizado por la SEC y que posean el sello visible de certificación correspondiente.

La llama debe ser de color azul. Si fuera amarilla o naranja llame inmediatamente a un instalador autorizado para su correcta regulación.
No obstruya los conductos ni rejillas de ventilación. Asegúrese de que la chimenea, o conducto de evacuación de gases no esté obstruida o desconectada.




