|
Usted está en: » Portada » Medio Ambiente y Seguridad
|
|
El gas natural es el combustible más limpio dentro de la gama de combustibles fósiles. Compuesto principalmente de metano, la mayor parte de las emisiones de la combustión del gas natural es anhídrido carbónico y vapor de agua, los mismos compuestos que nosotros exhalamos cuando respiramos.
El carbón y el petróleo se componen de moléculas mucho más complejas, con una proporción más alta de carbono y de nitrógeno, con una proporción de azufre o sulfuros. Esto implica que al combustionarse, el carbón y el petróleo generan niveles más altos de emisiones nocivas, incluyendo una gran proporción de carbono, óxidos de nitrógeno (NOx), y dióxido de azufre (SO2).
El carbón y el petróleo también expelen partículas de ceniza a la atmósfera, substancias que no son quemadas y que así contribuyen a la polución. La combustión del gas natural, en cambio, emite cantidades muy bajas de dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno, virtualmente ninguna ceniza y bajos niveles de anhídrido carbónico, monóxido de carbono y otros hidrocarburos reactivos.
El uso de combustibles fósiles en la generación de energía contribuye a producir o aumentar diversos problemas ambientales.El gas natural, que es el más limpio de los combustibles fósiles, se puede utilizar para reducir las emisiones contaminantes en la atmósfera. El gas natural quemado en lugar de otros combustibles fósiles, emite menor cantidad de contaminantes dañinos o potencialmente nocivos a la atmósfera.
Emisiones de gases de efecto invernadero
Problemas ambientales y calidad del aire
Contaminación proveniente de fuentes fijas
La incorporación del gas natural al país en 1997 ha generado una serie de externalidades positivas a la sociedad, las cuales derivan principalmente de los mejores estándares medioambientales por su menor nivel de emisión y, por ende, mejores condiciones de salud para la población. Leer más.
En nuestro país, el gas natural que alimenta las regiones II, V, VI, VIII y Metropolitana, proviene de Argentina. Este gas cruza la cordillera e ingresa a Chile a través de los Gasoductos Norandino y Gasoducto Atacama (en la zona norte), Gas Andes (en la zona central) y Gas Pacífico (en la Octava Región). Sólo la Región de Magallanes posee fuentes propias de gas natural.
Los gasoductos se diseñan y construyen con elevados estándares de seguridad; normalmente transportan gas a presiones del orden de 100 bares en diámetros adecuados para los consumos que abastecen. Estas líneas se instalan en forma subterránea a profundidades que consideran el entorno en el que se ubican (ríos, quebradas, rocas, zonas sísmicas, etc.) y cuentan con programas de patrullaje y control de corrosión destinados a prevenir roturas en el gasoducto por trabajos inadvertidos de terceros o por efecto de la corrosión del acero en el suelo.
El ingreso a los sistemas de distribución se hace a través de los denominados city gates. Estas instalaciones marcan el fin de las líneas de transporte (gasoductos) y el inicio de la red de suministro de gas a los usuarios industriales y residenciales (distribución). En los city gates se reduce la presión del gas (valores normales son 20 a 25 bares), se filtra el producto, se mide el caudal recibido y si es necesario también se calienta. En los city gates también se agrega al gas un producto (odorante) que le da al gas su olor característico y el que es una importante característica de seguridad en su uso.
Desde los city gates, el Gas Natural se distribuye a través de redes, que normalmente tienen dos o más niveles de presiones de trabajo. En aquellos casos que la presión excede 10 bares, la reglamentación nacional exige el uso de tuberías de acero con espesores entre 9,5 y 11,1 mm. de acuerdo con la cercanía a viviendas o densidad poblacional a lo largo del trazado.
Estas líneas de distribución principales se instalan como mínimo a 1.2 m de profundidad (al igual que gasoductos) y existen exigencias especiales para cruces de calles, carreteras, canales y otras singularidades. La reglamentación también establece requisitos de distancia a las edificaciones y/o profundidades que se cumplen normalmente sólo en las periferias o en entorno de las carreteras que cruzan las ciudades. Habitualmente la instalación se complementa con cintas de advertencia enterradas sobre las tuberías, pero a menor profundidad que ellas, de modo que en una eventual excavación se encuentre esta advertencia antes de llegar al tubo.
Es un hecho conocido que la principal fuente de roturas de líneas de gas son los trabajos ejecutados por terceros que rompen las tuberías por desconocimiento de su existencia o por no conocer las características de su instalación. Para prevenir estos hechos las compañías distribuidoras generalmente tienen sistemas de patrullaje sobre sus líneas principales y fonos de servicio para orientar a quienes deben efectuar trabajos en zonas en que existen sistemas de distribución de gas.
El Gas Natural es limpio, no tiene residuos y por consiguiente no es abrasivo para la tubería que lo conduce por lo cual el desgaste del espesor del tubo en el tiempo es mínimo. Sin embargo, dado que las tuberías de acero pueden sufrir corrosión por el hecho de instalarse enterradas, deben considerarse elementos para mitigar ese fenómeno. Para ello las tuberías de acero se revisten, esto es, poseen un recubrimiento que aísla el metal del suelo y se les somete a un proceso de protección catódica.
Es normal que para alimentar industrias de consumo importante se utilicen también tuberías de acero en espesores menores (6 mm es representativo), con presiones entre 6 y 10 bares. Dado su menor presión de trabajo la reglamentación establece distancias de seguridad (profundidad y separación de edificaciones) que permiten tender estas redes en la zona urbana de las ciudades y de este modo alcanzar los consumos que se desea abastecer.
El material más común para las tuberías en una red de distribución de gas natural es el polietileno en color amarillo. Este material se usa en las redes de baja presión que abastecen a los consumos residenciales, comerciales y la mayor parte de las industrias. La presión usual de trabajo para estas redes es 4 bares, instalándose en las aceras de la calles a lo menos a 61 cm de profundidad y alejado como mínimo 30 cm. de las edificaciones.
El polietileno es un producto ampliamente usado en el mundo en conducción de fluidos y entre sus ventajas más reconocidas se puede mencionar que es muy liviano (en comparación con acero), más flexible, varios métodos de unión por fusión del material, no sufre corrosión y su vida útil se estima que supera los 50 años. Un producto alternativo al polietileno, también usado en Chile aunque en menor medida, es la poliamida (nylon), el que posee similares características que el polietileno.
Seguridad en las instalaciones: recomendaciones




