Contaminación intradomiciliaria

La contaminación al interior de los hogares es un enemigo silencioso que debemos conocer. Muchas veces lo que respiramos dentro de nuestras casas es peor que lo que está en el exterior.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, cada año  mueren en el mundo cerca de tres millones de personas como  consecuencia de la contaminación ambiental. Aproximadamente  un 93% de esas muertes se atribuye a la exposición de las  personas a aire contaminado en espacios cerrados.

En el mismo contexto, diversos estudios revelan que la mayoría  de las enfermedades asociadas a la contaminación ambiental  tienden a ser causadas por inhalación de gases existentes en ambientes cerrados y no como consecuencia de contaminantes generados en el exterior.

Una razón que explica lo anterior es la gran cantidad de tiempo que las personas pasan en lugares cerrados. Investigaciones realizadas en Estados Unidos y Europa muestran que los habitantes de países en desarrollo permanecen entre 80% y 90% de su tiempo en este tipo de ambientes, pudiendo llegar casi a un 100% en el caso de niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

Otra razón es la elevada concentración que alcanzan los contaminantes intramuros en comparación con aquella que se da en espacios abiertos. Esto se fundamenta en la poca ventilación existente en los recintos cerrados, especialmente en invierno, a lo que se suma el uso de artefactos domésticos a combustión de llama abierta como estufas.

A nivel residencial, en Chile existe un masivo uso de artefactos de calefacción  sin ducto de evacuación de gases al exterior (sin chimenea), con lo cual, en la  mayoría de los casos, los contaminantes generados por este tipo de equipos  permanecen dentro de los hogares. Entre los gases más dañinos destacan el  monóxido de carbono (CO), dióxido de azufre (SO2), óxido de nitrógeno (NOx) y  el material particulado (PM), cuyo daño  a la salud está relacionado con el nivel de  concentración, el tiempo de exposición y el tamaño del recinto, entre otros  aspectos. Los niños, ancianos y enfermos respiratorios crónicos son los grupos  más vulnerables. Independiente del tipo combustible que utilicen, todas las estufas de llama abierta generan algún tipo de polución. Por el contrario, la calefacción central, las estufas eléctricas y las que poseen ducto de evacuación de gases generan 0% de contaminación.

El CO es un gas incoloro, inodoro e insípido, cuyo principal efecto sobre las personas es la disminución de la capacidad de oxigenación a nivel pulmonar y celular. Este gas, en elevadas concentraciones, puede causar vómitos, intoxicaciones e incluso la muerte.

El SO2 y el NOx son gases que irritan las vías respiratorias, reducen la función pulmonar y aumentan la vulnerabilidad de las personas a adquirir enfermedades como resfríos o problemas broncopulmonares. Si bien en altas concentraciones estos gases no causan una muerte rápida como el CO, la exposición por tiempos prolongados puede generar complicaciones respiratorias severas en las personas, especialmente si se trata de niños o ancianos.