Transantiago con gas natural

26 Mayo 2017
Categoría Opinión
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Por Carlos Cortés Simón, director ejecutivo AGN, 26 de mayo de 2017.

(La Tercera). La próxima licitación del Transantiago abre una oportunidad única para introducir buses de tecnologías limpias en el sistema, con los consiguientes beneficios en materia de descontaminación ambiental y salud de la población.
Actualmente toda la flota del transporte público capitalino (unas 6.500 máquinas) opera en base a diésel, cuya combustión es una de las principales fuentes emisoras de material particulado fino (MP2,5), reconocido como uno de los agentes más dañinos para la salud de las personas.
Una de las opciones limpias que ayudaría a mejorar la calidad del aire de Santiago es el gas natural, tecnología disponible, madura y probada con éxito a nivel mundial. Más de un millón de buses de transporte público urbano e interurbano ya funciona con este energético, siendo la principal alternativa en ciudades como Madrid, Seúl y Shangai, entre otras, y en Punta Arenas en el caso de nuestro país.
Un reciente estudio liderado por el Centro Earth de la Universidad Adolfo Ibáñez, realizado a solicitud de AGN por los profesores Raúl O’Ryan y Mauricio Osses (UTFSM), concluyó que el gas natural permitiría reducir la contaminación por material particulado de la Región Metropolitana e impactar con ello positivamente la salud. En efecto, reemplazando una pequeña fracción del parque de buses y vehículos comerciales se podrían lograr beneficios al año 2030 del orden de US$ 42 millones por menor mortalidad y morbilidad. Esto se lograría sin necesidad de subsidios especiales, solo asegurando condiciones que permitan a este combustible competir con el diésel.
El gas natural puede ser una alternativa competitiva al diésel, sin embargo para ello es esencial que se corrija la distorsión tributaria que opera en favor de este último. En lo que parece un contrasentido ambiental, el combustible vehicular más contaminante de todos paga un menor impuesto específico que el GN, lo que en la práctica se ha constituido en una barrera para que éste pueda competir en el transporte público. Para generar una igualdad de condiciones, debiera corregirse esta distorsión -nivelar la cancha- o bien incorporar algún incentivo que compense dicho diferencial.
Nuestra Asociación está a favor de la diversificación de las alternativas energéticas y celebra que la próxima licitación del Transantiago incorpore buses limpios. Sin embargo, en este proceso no se puede desatender que la opción de buses a gas natural es, al menos, un 30% más competitiva que la de los buses eléctricos y no genera una pérdida fiscal por menor recaudación de impuesto al combustible.
En el desafío de tener un transporte público más limpio, el gas natural es una opción eficiente y costo-efectiva que puede generar una contribución relevante en el sistema del Transantiago. Esperamos que las próximas bases de licitación así lo reconozcan.